Cuando comencé a leer Educar la visión artística de Ellio W. Eissner, vi un dato de este autor que me pareció relevante. Eissner afirma que existen dos tipos de justificaciones para la enseñanza del arte. El primer tipo señala las consecuencias instrumentales en el trabajo y focaliza las necesidades de los estudiantes o de la sociedad en general, con intención de ajustar la enseñanza a sus objetivos como base principal. Empleando este sistema es como podemos afirmar unicamente que pueda determinarse correctamente un sistema educativo tanto en sus medios como en sus fines. El segundo tipo es un modelo esencialista, el cual se basa en ofrecer lo que el arte tiene de propio y único.
Supongamos que nos encontramos dando clases a niños negros de bajo nivel económico, los cuales viven en un gueto de un barrio de Estados Unidos. Resulta que se ha privado a estos estudiantes del conocimiento de grandes logros artísticos que han sido aportados por sus antepasados. En este caso no estamos haciendo una justificación contextual, porque no no estamos adaptando sus necesidades. Creo que tampoco se hace de manera esencial.
Eissner dice que estos niños necesitan que se les ayude a desarrollar un orgullo de raza que difícilmente han podido alcanzar en la sociedad norteamericana. Habría que utilizar referencia contextual, el programa de arte en esta escuela destacaría con posibilidad el arte de los benin, de los ibo y de otros pueblos africanos, así como el arte de los estadosunidenses negros. Se trata de desarrollar un arte para la autoestima donde el punto principal no es el arte, sino los niños.

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